Lo primero que tenemos que tener en cuenta es si la información tiene pinta de sospechosa. Ver si la escritura es correcta, y no hay errores. Estos errores en la traducción aparecen en forma de:
- Fallos semánticos: artículos el ó la intercambiados.
- Palabras con símbolos extraños: donde deberían estar palabras acentuadas como por ejemplo: “DescripciÃ□n”. Este caso aparece al intentar escribir vocales acentuadas en un teclado no español.
- Frases mal construidas: “Este sistema está construido en la utilización de una pregunta secreta y respuesta”.
Algunos consejos para ser precavidos son:
- Sé precavido ante los correos que dicen provenir de entidades bancarias con mensajes sospechosos.
- Un banco ha de cuidar su imagen. Si hay errores en el texto, sospecha.
- Nuestro banco conoce nuestro nombre, si nos envía un correo, lo utilizará. Si recibes comunicaciones anónimas dirigidas a “Estimado cliente”, “Notificación a usuario” o “Querido amigo”, es un indicio que te debe poner alerta.
- Si nos obliga a tomar una decisión en unas pocas horas, es mala señal. Contrasta en la web de tu banco o en su número de teléfono si la urgencia es real o no.
- Revisa si el texto del enlace coincide con la dirección a la que apunta.
- Si recibes la comunicación de un buzón de correo tipo @gmail.com o @hotmail.com, ¡sospecha!
- En este caso, puedes aplicar la ecuación: datos bancarios + datos personales = fraude.
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